domingo, 11 de mayo de 2014
martes, 6 de mayo de 2014
LIBRO INTERVENIDO (Libro de artista)
LIBRO INTERVENIDO (Libro de artista)
Es una única pieza, dos libros endurecidos, y resinados, un
gofrado de la aldaba en papel artesano de alto gramaje, y pintado
posteriormente, un plumín muy antiguo, una granada de papel de un molde
original mio, una piramide de lapislázuli, un marcapáginas, y cuatro
patas de ojos de tigre.
Las medidas son aureas y mucho mas...
miércoles, 19 de marzo de 2014
Carla, La Plata y yo
Libro colaborativo entre Carla Perri de La Plata (Argentina) y yo
PROCESOS
CLOISONNÉ EL LIBRO DE PLATA
En las
profundidades de la negra cueva yacía como dormida la piedra, estaba
semienterrada entre piezas de poco valor realizadas a partir de desechos
humanos, casi todas rotas y medio podridas, encontrábanse esparcidas por el
suelo y algunas sobresalían de las paredes, pero ninguna, repito ninguna tenía forma
o color que me recordara en que parte de
la estancia estaba.
Este guijarro que
despertó mi curiosidad relucía entre la penumbra que me rodeaba, al acercarme
vi que tenía como inscripciones, estaba reticulada por infinidad de colores,
era como un cuadrado roto y los gusanos tubícolas lo habían colonizado, la vida
sobre el era muy intensa, conchas de gran tamaño dormían sobre su lecho y peces de colores escudriñaban su interior.
Limpiaba
tímidamente y con algo de asco la arena depositada sobre ella por el transcurso
de los años, parecía que en algún tiempo su vida fue principesca, pues pude
comprobar que poseía el brillo de una joya y la pátina que el paso de los años
había dejado sólo la enriquecía aún más.
El tiempo se había
detenido a mi lado y me miraba indolente, nada nos dijimos, ni nada se oía,
aquello era como un mal sueño, pero supe que era real y muy real cuando al
girar una valva de almeja vi que tenía una fecha y un nombre, 2007 era el año
que tenía y las letras aún no podía entenderlas, no sabía que idioma era aquel
que se mostraba a mis ojos.
Enterrada estaba la
roca que alguien había creado y que probablemente terminó en esa fecha, esa
piedra artificial que dormía entre los despojos de pequeñas esculturas
amputadas por el desden de la vida. Enorme guijarro zarandeado por el tiempo,
alguna vez tuvo una hermosa vida, plagada de amor y entrega. La pieza en otro
tiempo formó parte de una vida, de una ilusión, de un sueño.
Estaba el enigma
resuelto, aquello fue una escultura de papel maché de un tamaño mas que
considerable que tardara mucho en terminar, pues cada cuarterón de ella, cada
milímetro poseía una pequeña joya pegada, trozos de plata, hilos de oro, pieles
de todos los colores, retazos de pasiones prohibidas, piedras, botones y
abalorios recolectados durante toda una vida.
El gran huevo de
cloisonné que habita en la cueva fue creado para albergar una vida, y que sin saberlo, poseía
el gran secreto de la verdad sobre la naturaleza de su autor, que como en un
inmenso, redondo y abultado libro escribió sin tinta su vida.
Hoy, años después
sé que ese fue mi primer libro de artista. Está cosido con hilos de plata y oro
su encuadernación es en piel, sus hojas son de aluminio coloreado y envejecido
por el lustre que sólo el tiempo nos brinda.
La vida da una
segunda oportunidad a las personas, y ¿porqué no a las cosas?, así que con un
carrete de hilo plateado, una vieja pieza encontrada en la entrada de mi casa y
una amiga de la lejana Argentina, montaremos un nuevo libro una nueva pieza
pintada con la vida y escrita con mis
torpes dedos.
Azules, negros y
blancos unirán La Plata y Granada, azules negros y blancos se cruzarán en el
horizonte puliendo las doradas aguas del inmenso mar que nos separa, pero que a
su vez nos une.
Que el océano sea
testigo mudo de este intercambio de fríos papeles…
Granada
a 7 de Marzo del 2013 juanas
LA
JACARANDA Y EL NARANJA
Atravieso
raudo el violeta, el color me pone alerta, mi vista está perdida en los
umbrales de la razón, el oído perdido años atrás ya no me daba tregua, y los acúfenos
resonaban con la maldita cadencia de siempre dentro de mi cabeza. No sabía
cuanto tiempo estaría dentro de esta melaza malva, pero me encontraba tranquilo
y mi paso ya no era tan acelerado, disfrutaba del acompasado sonido de las
malvas que colgaban de los alféizares de las ventanas, ellas revoloteaban como
enormes mariposas monarcas dentro de una urna, su murmullo era líquido como el
tiempo, aunque yo ya no pudiera percibirlo.
Las enormes
jacarandas que adornaban la diagonal 74 transportaban mi amoratada cara por las
vitrinas de los escaparates devolviéndome la huidiza mirada que ya no reconocía.
Estaba atravesando la ciudad de los tilos por su calle más espiritual a mis
ojos y luchaba por mantenerlos abiertos, pues esos neones me cegaban y
necesitaba encontrar una salida. No sabía donde estaba ciertamente, pero algo
me decía que después de la siguiente calle, o en la siguiente cuadra estaría
pisando una nueva planta, un nuevo color, un nuevo renacer de la conciencia,
deseaba encontrarme con los estambres de una gran violeta que me transportara
directamente al país de la toronja, a la calle naranjos, me urgía tocar el
azahar co en mi pituitaria.
Como sería paso de
un color a otro - me preguntaba - ¿terminaría la travesía en un gran charco de
luces violetas con irisados naranjas, o por el contrario estaría cerrada y
custodiada por un cancerbero con traje reticular luciendo los colores de su
calle –probablemente nunca lo sabré?
¿Cuantos árboles,
cuantas calles están encerradas en ese gran damero que es la ciudad que me
permite soñar con las flores, con los colores?, ¿cuantas almas flotan sobre su
cielo?, pero sobre todo ¿de que color es el hilo que las sujeta bajo el
firmamento? Estos globos multicolores puede que conformen el arco iris de la
metrópoli, o no, tampoco es muy importante, pero lo que sí se es que están
fielmente repartidos por tonalidades como la música que se percibe y que me
transporta de Granada a La Plata
Granada a 18
de Marzo del 2014 juanas
SOÑABA, SIEMPRE SOÑABA
Soñaba,
siempre soñaba y soñaba mucho, soñaba desde que recuerdo, todo surge de esos
estadios, todo fluye maravillosamente, así es, sin grandes complicaciones, por
eso sigo soñando, mi vida es un sueño largo y profundo, cálido, pero salpicado
de inquietudes e inacabadas luchas, y de múltiples cuitas sin resolver.
Soñaba ayer,
soñaba, siempre soñando, amparado en la última montaña conquistada o perdida,
este sueño no era como tantos otros, un ráfaga de luz que se pierde en el
horizonte cuando te despiertas, y ya nunca más vas a recordarlo. Realmente sólo
recuerdo un breve espacio, unos pequeños compases de esa elegía que aún centellea
en mi gris queso gruyere.
Soñaba que en una
estancia incierta, me encontraba recostado en un sofá y un perro saltó a mis
brazos, este era mediano y sin raza que pudiera concretar, éste rápidamente
desapareció de la escena y las partes
que me tocó se agrietaron como enormes ríos flanqueados por infinidad de
afluentes. Estos surcos de medio centímetro de profundidad y secos, me
inquietaron enormemente. No me infligían dolor y tampoco manaba sangre, recuerdo
como dormidos mis miembros. Un gran desconcierto y desazón me dejó confuso, no
podía dominar mi miedo, sólo era capaz de mirar una y otra vez la cara interna
de ellos. No sabría el tiempo que pasó desde el momento en que esos enormes
riachuelos aparecieron en mis brazos y las hordas de gusanos salieron por
ellos, estos eran blancos y su cuerpo blando estaba formado por anillos, eran
dípteros necrófagos y me estaban
devorando.
Resulta difícil
describir la asquerosa y viral experiencia, mis manos no dejaban de tirar estos
califóridos al suelo, pero ellos seguían emergiendo desde el interior de mi
cuerpo, salían por decenas y crecían a gran velocidad, aún en el pavimento se
retorcían buscando su biófago alimento.
Soñaba, siempre
soñaba y soñaba mucho, pero en esta ocasión cuando desperté de tal horrible
pesadilla, tenía cincuenta y cuatro años, estudiaba arte y preparaba un
proyecto de libro de artista con una platense amiga. Seguro que alguna relación
tendría todo lo ocurrido, así que me dediqué todo el día a investigar sobre mi
recuerdo y encontré que un escritor llamado Daniel Granada, en su obra "Reseña
histórico descriptiva de antiguas y modernas supersticiones del Río de la
Plata", publicada en 1896, nos habla de la “luz mala”.
“ Animales y plantas, cuando están
privados del movimiento conservador de la vida, se descomponen y disuelven,
despidiendo de sí gases (hidrógeno, fósforo) que al contacto del aire se
inflaman y vienen á formar esas luces más ó menos azuladas que el vulgo llama
fuegos fatuos.
Tómalas éste por almas del otro mundo que
andan de nuevo por acá, movidas de algún estímulo benéfico o bien pagando
saldos de cuentas que han dejado sin arreglar convenientemente para su
tranquilidad en la vida superior a que aspiran. La circunstancia de hallarse
regularmente los fuegos fatuos en el sitio en que se dio una batalla, o en una
tapera, contribuye naturalmente a fomentar en el ánimo de gente inculta la
preocupación de que se trata.
Los terrenos pantanosos, donde multitud de
materias orgánicas, vegetales y animales, entran en estado de putrefacción a la
continua, constituyen igualmente un gran receptáculo de almas del otro mundo.
Cuando el paisano, a vista de una de ellas, pica espuelas á su caballo, para
huir de tan misteriosa aparición entre la soledad, el silencio y la obscuridad
de una noche serena en medio del campo, la luminosa peregrina, echa a correr
tras él, súbese a las ancas de la caballería y abraza por la espalda al
aterrado viandante.”
Soñaba, siempre soñaba y soñaba mucho, hoy
sueño y espero seguir soñando.
Granada a 21 de Marzo del 2014 juanas
EL TILO DE PLATA
Lara el joyero tejía con su habitual
maestría, la necesidad acuciante de acabar su tela no le dejaba ver mi frío y
serio semblante, notaba su inquietud, su desasosiego, aunque no podía ver su
cara, pues una negra máscara cubría su pálido rostro.
Junto a una gran hoguera ardían los restos de animales que algún cazador
furtivo había arrojado al fuego y yo agazapado pude contemplar horrorizado el
tañido de las agujas y dedales que componía el instrumental que Vicente
utilizaba para crear su obra, su última sinfonía, pues aquel que fuera biólogo,
botánico y lutier, ya nunca más crearía enormes esculturas de hierro, ni de
piedra, ni tan siquiera de madera. La
arcilla que antaño modelaba entre sus dedos se secaba en un rincón del viejo
taller. Su último quejido lo realizaba sin estertores, pero sí con mucha
pasión, esa que nunca perdió, esa que renueva con cada pieza, con cada idea. Mi
zoólogo amigo quema en la fragua su arte, su historia, su vida…
Gotas de cal caen de sus dedos para adornar el árbol, su árbol. Bajo sus
estalactitas crece un hermoso y frondoso ser, lo mima, lo riega y se deja
seducir por su agrio aroma, ese olor que te atrapa y retiene, que penetra en el
alma y clava su frío acero en tus entrañas.
Árbol que viera
nacer mi llamador, esa aldaba que quedó incrustada en la madera de su tilo, ese
árbol que jalona la Avenida siete de La Plata y que quedó rematada su albura
con elegantes piedras preciosas. Ese último árbol que está tallando con cincel
de cuero viajará a Argentina como pulpa de papel y quedará acuñado en negro
sobre blanco. Ya nunca perderá brillo, ni se oxidará el negro metal de tan
notable artista.
Granada
a 2 de Abril de 2014 juanas
domingo, 9 de febrero de 2014
WIND ART
Wind art que realizo en hierro para mi clase de Forja artística, con mi maestro Alberto Vazquez

MAQUETA ESCALA 1:1

MAQUETA ESCALA 1:1
Chapa de hierro repujada y cincelada, cuando se llega a estirar al
máximo el material, y despues de recocer en diversas ocasiones,
implemento material soldándolo con la eléctrica de argon, puliendo el
conjunto con gratas, así poco a poco voy dándole la forma.
domingo, 24 de noviembre de 2013
domingo, 17 de noviembre de 2013
ALDABA DE HIERRO (Knocker)
Trabajo de clase para el taller de forja, consiste en la realización de un llamador.
Después de realizar varios bocetos, y buscando un motivo que no fuera simétrico, pero que cumpliera las premisas de la propuesta, tras presentar el dibujo definitivo y sus respectivos alzado, planta y perfil, procedo a buscar una barra de hierro de 37mm. de diámetro, que forjo con martillo pilón y manual, pierdo parte de la pieza que dejo para el final, aunque últimamente pienso en soldarla para dejar todo listo antes de llegar a la parte derecha del mismo, pues lo haré en piezas que luego ensamblaré.
La primera de ellas es la que muestro a continuación, será la parte izquierda, que es donde irá unido el llamador, o lo que es mas exacto la parte móvil del mismo, que será la ultima parte que haré, esto será por su parte superior izquierda, en la bola que he perdido en el fragor de la batalla, y que pienso recomponer.
En esta primera parte, terminaré de ajustar a los tamaños reales y pulir todo, para después tallar con cortafríos los adornos que pretendo poner en la pieza y que marcaran todo el carácter definitorio de la misma.
La segunda de ellas será la parte derecha que cerrará todo el conjunto. Un a vez terminadas las dos, las uniré por su parte trasera con una chapa gruesa de hierro soldando todo el conjunto, para finalmente unir una semiesfera en el centro, que será donde golpeará la aldaba. Esta irá unida al conjunto con un perno pasante.
Las medidas serán de 17cm. de alto por 9cm. de ancho. La terminación no la he resuelto aún ni el tiempo estimado de finalización.
En las imágenes se ve la pieza sin terminar de desbastar, y su posición final.
Después de soldar
hasta en cinco ocasiones para aumentar de tamaño algunas zonas que he cortado
demasiado, o que incluso no llegué a lograr con la forja, va quedando casi
finalizada la parte mas abrupta de la pieza. Queda ajustar la parte superior,
que es donde estaría enganchada la aldaba que golpeará. Una vez terminada esta,
comenzaré a darle vida con los cortafríos, y espero y deseo que sea tan bonito
como me la describió Alberto, aunque muy difícil de lograr, sobre todo para un
bisoño como yo en estas y otras lides.
Resultado después
de forjar y soldar la pieza. Decidí finalmente no intervenir en ella más porque
la estaba forzando demasiado y podía perderla.
La coloco sobre una tabla y con unos clavos
la inmovilizo sobre ella, luego la ajusto a un tornillo y con la ayuda de un cortafríos
y un martillo, voy dándole las cicatrices y marcas que dibujé previamente y
ahora me guían en este duro trabajo.
Resultado sobre el boceto.
Llevo una semana tallando mi pieza, esculpiéndola sin llegar
a convencerme, la pulo y la desbasto hasta el punto de perder los trazos, pero
no me remueve el alma el resultado. También entre ratos voy forjando el lado
derecho para descansar mi vista, que cada día es menos eficaz, además la luz
tampoco es demasiado buena en el taller, por eso ayer rellené mis
"cicatrices" con betún judaico, para intentar ver como sería el
resultado final. Esto tampoco me ha llenado. Espero que me vaya seduciendo sus
formas, como lo hiciera mi boceto.
Dos días después me va enamorando
lentamente, los compañeros y Alberto han sido responsables del milagro, por
supuesto mi mujer Conchi, ya me lo vaticinó, veras como te va a gustar más
adelante. Cuelgo las fotos de mi trabajo, que parece que va dando sus frutos,
aunque tardíos...
Estoy pensando ya en la terminación, espero
darle un pavonado con aceite y luego pulir las partes que quiero resaltar, así
las cicatrices y defectos saldrán reforzados al absorber esta mayor cantidad de
luz.
Definitivamente he acabado este primera parte, y he quedado
satisfecho, también debo agradecerle a un nutrido grupo de personas que ha ido
pasando por delante de ella comentando lo mucho que les gustaba mi trabajo, al
final terminé enamorándome de ella y pude acabar este trozo de aldaba.
Está pavonada con
aceite mineral para resaltar las hendiduras del metal y luego pulida, aunque
necesitará un ultimo retoque cuando se ensamble todo, pues las soldaduras
dañaran la terminación, pero necesitaba ver el resultado para afianzar mi
confianza.
En esta segunda
pieza que posteriormente presento, la intervención que debo realizar es en una
barra de hierro de 20 mm. Que nuevamente debo de forjar en la fragua y con la
ayuda del martillo pilón y otos manuales voy dando forma para conseguir
asemejarme a la forma final, y que a su vez se engaste bien a la primera
realizada.
Lentamente le doy
la forma, no sin las dificultades propias del bisoño, pero después de algunas
horas, quemaduras y algún que otro disgusto, corto y la fotografio.
Tras otras
jornadas de trabajo ya he ajustado casi totalmente la pieza a su sitio, ya sólo
me resta dar la forma final y comenzar a tallar.
En la siguiente
imagen podemos ver como he implementado en la parte derecha superior dos piezas
soldadas, para dar la forma suave y armoniosa que necesita para que el conjunto
quede con el ritmo que quería imponerle. También con la amoladora radial
comienzo a darle las hechuras definitivas, y posteriormente la pulo con gratas.
Ahora, analizando
la obra en la fotografía, aprecio que necesito acortar esa formación
implementada, para darle un aire más esbelto a mi llamador.
En esta nueva imagen ya se ven las dos
piezas ensambladas después de trabajarlas en el taller durante varias jornadas,
en ella se puede apreciar el resultado final, pues solo le faltaba alguna pequeña
intervención que he realizado en mi casa con buriles de grabado.
Ya tenemos el cuerpo principal totalmente
montado, soldado y repasado con la amoladora radial y paso a colocar la chapa
que unirá todo el conjunto sirviendo de base para el tope de la aldaba. En este
trabajo uso una pieza de 1,7mm. de grosor, que trabajo en la forja con martillo
hasta lograr la forma de castañuela que tiene y así darle mas sonoridad a la
pieza cuando se golpee (esto a propuesta como no de mi maestro).
Terminado el
proceso, la sueldo al conjunto con la soldadora eléctrica de electrodos, en un
nivel bajo de fuerza, y finalmente corto los sobrantes y pulo el conjunto con fieltro y potea en la máquina que hay en el taller para tales menesteres.
En esta pieza que posteriormente presento, la intervención que realicé fue en una barra de hierro de 20 mm. que nuevamente forjé en la fragua con la ayuda del martillo pilón y otos manuales le fui dando forma para conseguir asemejarme a la forma final, y que a su vez se engaste bien con el conjunto final.
Podemos apreciar que las formas van acercándose poco a poco a las necesidades del conjunto, para ello he seguido las mismas pautas que en las anteriores, trabajar con cortafríos, recocer etc.
En esta imagen ya se ve que he doblado la parte superior de
la pieza, esto lo he hecho con la ayuda del soplete de oxiacetileno, aplicando
el calor en el punto en el que necesitaba la torsión, colocada la pieza en un
tornillo para que así rápidamente y con una gran llave inglesa retorcerla hasta
conseguir la forma deseada, esto lo hicimos hasta en cuatro ocasiones y ayudándonos
después con un martillo de bola golpeamos el resultado para adaptarlo aún mas
al modelo final. Terminado el proceso entierro rápidamente el hierro en carbón
para que no se endurezca en un proceso de acerado que no quiero, puesto que costaría mucho trabajo proseguir la tarea.
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