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sábado, 22 de agosto de 2015

Exposición Baza 2015

       Exposición Baza 2015
  Retrospectiva compuesta por: grabados, pintura, serigrafía, cerámica, tapices, esculturas, forja y una instalación textil.

































A  JUGAR  CON  EL  AJUAR  (Instalación)


    Cansadas zapatillas, lona gastada sucia y descolorida, tristes trazos de color sobre la tez azul.
    Colores vencidos por el sueño y el dolor, colores escondidos tras los blancos cordones que atenazan los dedos marchitos del hacedor. Suela manchada del negro barro que suda la ladera de la vida en su devenir.
   Ropa pintada, camisas teñidas y ajuar revuelto, pringosas y embarradas prendas, amontonadas como mugrientas criaturas a la espera del juicio final.
   Vivos colores fueron, jóvenes y lozanas pasearon antaño su altanería por rincones y plazas, por jardines y fuentes.
   Los harapos que hoy yacen bajo hierros herrumbrosos, entre vieja y oxidada chatarra entre despojos de animales, entre corrompidos y malolientes restos de seres inertes, entre falsas creaciones de la naturaleza han formado parte de mi disfraz, es mi atuendo más íntimo
   Cachemir en mi obra en mi ropa, cachemir en mi armario en mi vida, pañuelos de bandidos y vagabundos, de jóvenes y viejos, pero también del amor…
  


    Instalación artística.
   La instalación es un tipo de arte contemporáneo, comenzó a tomar un fuerte impulso a partir de la década de 1960 en el cual el artista utiliza, como parte de la composición, el propio medio (como paredes, piso, luces e instalaciones) además de objetos diversos.
    En esta obra propongo un diálogo entre los pañuelos de bandana que reproduzco en mi obra, y lógicamente en el barullo textil y el espectador, queriendo involucrarlo en mis creaciones tal como yo lo hago en mi vida, en mi atuendo de diario.
   Un aspecto muy importante de la instalación es que será efímera, pues al terminar esta, la ropa pasará nuevamente al armario para seguir expuesta sobre mi persona.


 Pañuelo de  cachemir o bandana
   Cachemira o cachemir (en algunos países de Iberoamérica se le conoce como tela o estampado de bacteria o de ameba) es un diseño o dibujo estampado con forma de gota de agua curvada o de riñón popular en diversos tejidos utilizados para confeccionar corbatas y pañuelos.
   El diseño de cachemira suele asociarse con el Verano del Amor de 1967, con la cultura psicodélica y con la espiritualidad que los Beatles trajeron a Occidente tras su viaje a la India.


                                                                                                                        juanas  2015 Agosto


domingo, 28 de julio de 2013

CARRERA DEL DARRO (GRANADA)







     Partiendo de un apunte del natural realizado en el verano del año 2013, y después de fotografiarlo, lo amplio en una fotocopia a la medida de 90 X 1,20cm. coincidiendo con mi mesa de comedor, que es donde lo tengo pegado. Luego ya con esta electrografía, procedo a manipularla con colores, es el estado que muestro. De momento he utilizado: lápices de colores acuarelables, acuarela, rotuladores de distintas cualidades, tinta serigráfica, pintura acrílica y barniz brillante para óleo.
  El soporte es de muy baja calidad, con lo que tendré que reforzarlo después de barnizar el resultado final. La idea, es pegar papel washi en su reverso, diariamente voy a ver el paisaje para irme afianzando en el trabajo y ver lo lejos que estoy de hacer algo dignamente artístico, pues al fin y al cabo es volver a la niñez "colorea esta ilustración".








  El 17 de Agosto del 2013. Despues de muchas horas...

viernes, 29 de marzo de 2013

MIGRACIONES



 
               Ya tengo otra migración en mis manos, Nicolás Ramajo me lo
ha mandado. No es un libro, no es un mapa, no es un objeto.
Es un compendio de magia, introducida a golpe de viajes en
el alma de mi amigo, y el que guarda restos de naufragios,
me ha mandado un plano del Autobús de Banlieue, lo ha
rellenado de vivencias, ha escrito para recordar las
paradas en el tiempo con lápiz, emborronado por los golpes
de baches y vecinos empujando. Anotadas todas y cada una de
las horas que perdió, de lo autobuses que pasaron y que no
cogió.
   Dentro de estos recuerdos del año1979, ha recompuesto su collage de
vida, son trozos y restos de fugaces miradas, de lágrimas y sollozos
entrecortados para no ser vistos por nadie.
   Diccionarios escritos a mano en su interior, esfuerzos entrecortados
por los cambios de residencia, por los malos momentos pasados; por los
que quedan por llegar.
  Una vez que terminó su recorrido para mandármelo, lo cosió dulcemente,
pero de manera dura y severa, como con rabia, acostumbrado a recibir
paquetes desde el otro lado del mundo sabe que deben de ir atados y bien
atados para que no se pierda ni un átomo del aire que contienen, y así
poder saborear el aroma del café recién hecho de casa.
  Maravilloso recorte de vida y soledad que me mandan desde Bulgaria, no
lo he querido desplegar para no perder la pureza de la obra, la he
dejado cosida y solo me he asomado furtivamente por las rendijas que ha
dejado abiertas para que pueda seguir observando el día a día de un
emigrante, es una suerte de "Big Brother". Muchas gracias amigo por tu
obra, conceptual y fuerte, un grito de soledad y esperanza.

EN EL BOSQUE DE LA ALHAMBRA I



 
 
     Paseando lentamente como acostumbro, para impregnarme de los
maravillosos sonidos y olores del frondoso bosque que vigila mi
ciudad.
 
      Percibiendo sonoras cascadas de agua helada, trasparente que baja
desde los jardines del Generalife, vi que de un gran castaño
centenario caía suavemente una enorme hoja marrón, muy sutil era
su caida, casi volaba hacia mis tendidas manos, según se acercaba
pude vislumbrar que realmente su forma adolecía de las puntas con
que se adornan estas lindas escamas de estos árboles, además
carecía de nervaduras para reforzar su carácter.
 
       Cada vez mas cerca de mi vi con asombro que en esa linda hoja
había una mancha negra, bueno al fin y al cabo era invierno y
podría ser que se había mojado e incluso pudiera que se tratase
de algún liquen que intentaba aferrarse a la vida. Ya a una
distancia menor, pude apreciar que se trataba de unas letras,
quizás este árbol qureia decirme algo, pues es un paraje tan
especial, tan hechizado que no me extrañaba nada esta situación
que todos hemos vivido muchas veces en un lugar tan entrañable y
mágico a la vez.
 
       Finalmente cuando ya casi la tocaba con mis dedos vi el mensaje, el
conmovedor y maravilloso mensaje " ARTE ES DAR".
 
       Inmóvil, helado me quedé, ¿quien me conocía tanto, quien podía
haberme hecho llegar un mensaje tan profundo de esa forma tan
maravillosa? Pronto descubrí el maravilloso secreto que guardaba
mi dorada hoja de castaño, era Mi amiga Claudia Morassi que desde
Montevideo me la dejaba caer en mis manos justo en el mejor de los
sitios.
 
       Abriendo los pliegues de este maravilloso regalo encontré que
parte de esta belleza se había instalado en su interior, los
pájaros se guarecían de la lluvia, Ya florecía el campo
inundándolo todo de su fragancia y olores.

sábado, 27 de octubre de 2012

Tríptico






     Resultado de la segunda y primera imagen del tríptico de mi autorretrato, terminado casi cuatro años despues de la primera. 2 telas de saco, montados sobre bastidor de 1m.X 0,81m. y estucado. Tecnicas mixtas.















    

jueves, 25 de octubre de 2012

LA MEMORIA.










                                                     LA MEMORIA.



                                        DEFINICIÓN DE MEMORIA:
         La memoria es un proceso mediante el cual somos capaces de recuperar la información que previamente hemos registrado en nuestro cerebro.

                                       DISTINTOS TIPOS DE MEMORIA:

      Atkinson y Shiffrin en los años 70 postularon la existencia de tres almacenes de memoria (teoría multialmacén o teoría de la memoria múltiple).
    La existencia de estos tipos de almacenes no se ha podido demostrar experimentalmente, pero sí deducida a partir de las investigaciones sobre lesiones cerebrales en la que ha resultado afectada.
-          Memoria sensorial. En este almacén los datos se registran con todo detalle durante unos breves instantes (1 ó 2 segundos) de una forma bruta y no significativa, es decir, puede no tener ningún sentido para nosotros. A pesar de ser tan breve, los recuerdos son muy precisos, casi idénticos a los estímulos que los han provocado. La memoria sensorial incluye diversos tipos de recuerdos procedentes de los distintos órganos sensoriales; podríamos hablar de memoria sensorial visual, auditiva, olfativa, táctil y del gusto. El olfato es el sistema sensorial más antiguo y primitivo: está organizado de forma muy simple y los estímulos olfativos llegan rápidamente al cerebro. Según las investigaciones recientes, existen conexiones importantes entre el sistema olfativo y el sistema límbico y el sistema olfativo está también estrechamente vinculado con los otros sistemas sensoriales (oído y vista). Probablemente estas conexiones permiten que otros acontecimientos queden asociados a los olores, lo que explicaría que la memoria olfativa tenga un mayor contenido emocional que las demás memorias sensoriales y que cuando recordamos un olor estemos recordando también el contexto emocional y sensorial en el que lo percibimos la primera vez.
-          Memoria a corto plazo La información es seleccionada y almacenada en ella durante un periodo de 15-25 segundos (incluso unos pocos minutos) y en una forma más significativa. Su limitada capacidad exige que las nuevas informaciones vayan desplazando o empujando a las antiguas.
-          Memoria a largo plazo: En este tipo de memoria la información queda registrada de forma permanente, no se borra nunca, aunque a veces resulta difícil de recuperar. Su capacidad es aparentemente ilimitada, en ella nos cabe todo lo que queramos almacenar. También nosotros recordamos la información organizándola en esquemas o temas generales. Para que los recuerdos queden guardados en la memoria a largo plazo habrá que relacionarla con otros, la nueva información tiene que conectarse necesariamente a otras que ya tenemos para que se integren.
     Quiero hacer especial hincapié en la memoria sensorial, pues desde que intento plasmar mis sentimientos plásticamente, mi búsqueda personal me lleva a verter sobre el lienzo o el material que en ese momento esté trabajando mis emociones e inquietudes, en definitiva todas esas sensaciones que me recorrieron cuando viví aquella situación que quiero representar.
    Después de más de treinta y cinco años, sigo empeñado en ello, estudio, diseño y pienso, pero sobre todo medito mucho sobre la posibilidad de poder transmitir todo ese cúmulo de ideas en la obra, cosa que me sobrepasa y me desespera, pues mis pensamientos van mas rápido que mi mano, y cuando empiezo a cristalizar una idea, ya la ha enterrado la siguiente. Esta situación hace que ni yo mismo pueda comprender el verdadero significado de la obra, que queda casi siempre inconclusa, pues siempre falta el último pensamiento, la última ráfaga de aire fresco.
    En mi constante búsqueda de la belleza, de la armonía artística, comencé a dibujar del natural, en la calle, como ya he comentado en otras ocasiones, esta nueva ventana me obliga a ver como cualquier persona, me obliga a sentir la urbe tal cual es, fría y abrupta, sin sentimientos ni emociones, dibujo ladrillo y hormigón, sin ningún adorno externo, sin pasión, sólo líneas duras y espacios vacíos. Intento transmitir ese trozo de ciudad, que yo he recortado, como lo haría un fotógrafo, es sólo un fragmento de naturaleza muerta. Mido y borro hasta la extenuación, en cada boceto invierto más de veinte horas de trabajo, llegando a más de treinta en alguna ocasión.
     Las tardes de los veranos transcurren así, plácidamente paseando con mi cuaderno y mis lápices, dibujando y aprendiendo cada día un poco más, ya me conocen muchas personas, hablamos y comentamos algo sobre mi trabajo, pero la mayor parte del tiempo, son sólo conversaciones banales, sin mucho contenido, aunque en ocasiones derivan en reflexiones más profundas, como es el caso que paso a relataros.
   Era un caluroso verano de agosto en Granada, corría el año 2011 y me paré como en numerosas ocasiones a contemplar a otro “Urban Sketchers”, pero no era un pintor cualquiera, este era nada más y nada menos que el doctor Juan García Pedraza, profesor de dibujo de la Facultad de Bellas Artes de mi ciudad. Mientras me recreaba con su obra, y charlábamos, me pidió que le enseñara mi libreta, pues siempre él quiere ver mi trabajo. Apenas me pone pegas nunca, pero siempre me hace algún comentario “magistral”, por supuesto, aunque casi nunca soy capaz de aprovecharlo dada mi vanidad. Aquel día, me preguntó la edad, pues según me dijo después, había unos cursos en la Facultad, para mayores de cincuenta años y que estos me podrían interesar, a lo que yo le respondí: “No quiero aprender a dibujar, pues realmente, lo que a mi me interesa es plasmar sentimientos, sensaciones en mis obras, y que dibujaba del natural para obligarme a ver la realidad desde el otro punto de vista y así poder comparar y aprender a expresarme.” Aquella fue mi última visita a Juan aquel verano, puesto que me contestó como docente que es” Ya estamos con lo mismo…”. Así que apresuradamente cerré mi cuaderno y me despedí de él no sin antes contestarle: “Me voy a mi casa, pues es la segunda cura de humildad que me dan en el mismo día y en un intervalo de tiempo muy corto”.
      Volviendo a la memoria como proceso, y a la dificultad que tengo para expresar sobre un lienzo sensaciones, y que esas representaciones, nos lleven al lugar y al mismo instante en los cuales recreó su obra el autor, esto es lo que intento explicar en este breve ensayo.
     La memoria sensorial incluye diversos tipos de recuerdos procedentes de los distintos órganos, como ya exponía anteriormente podríamos hablar de memoria sensorial visual, auditiva, olfativa, táctil y del gusto. Aquí me encuentro que en mis obras no puedo aprehender más que lo que el ojo pueda ver, y poco más, y esta es una dificultad añadida para representar el universo sensual que nos fascina continuamente y con la que me encuentro enfrentado diariamente.
      Actualmente estoy terminando la segunda obra de un autorretrato desglosado en un tríptico, no intento que sea una foto como ya he expuesto, sino un compendio de mí mismo desde la introspección, así que al no ser capaz de trasmitir un detalle que me gustaría pintar, lo hago con mi pobre verbo, pues  considero que plásticamente me expreso más libremente, pues mi dilatada experiencia me hace ser soberano.
  Volviendo a  la memoria olfativa, me gustaría destacar, que se puede asociar un olor a una imagen emocional, en cuanto que la emoción sea positiva, el olor será evocador de bienestar; si por el contrario el olor se asocia a algo negativo será evocador de inquietud y malestar. Los primeros recuerdos olfativos son los más potentes en su capacidad para reactivar las emociones; dicho de otro modo, cuanto más antiguo sea este recuerdo, más profundo será la emoción que despierte. Por lo tanto, el olor actúa como un disparador  rápido de recuerdos más que ver o escuchar, así que a mi me hizo despertar hace dos días un recuerdo muy antiguo, de hace más de cuarenta años, un olor que no me agradó en absoluto.
     Estaba sentado como cada mañana frente a mi ordenador, y súbitamente me llegó aquel aroma que desprendía mi abuela, y que esporádicamente he podido reavivar a lo largo de mi vida, al ser desprendido por muchas mas abuelas, este efluvio, que más bien se convirtió en hedor, así era, invadía mi estancia, me impregnaba profundamente, tanto fue así que  llegaron a saltárseme las lagrimas. Esto fue  al descubrir el origen del mismo, pues me encontré que procedía de mi propio cuerpo, ahora era yo el que olía a viejo, a rancio, esos malditos olores que odiaba se habían apoderado de mi cuerpo, salían desde mis entrañas. Aunque el primero de todos fue de mi sonriente y adorable abuela Emilia, no dejó de ser un presagio, una mala visión en una mañana de otoño.
   Finalmente sólo me queda por decir, que los recuerdos nos pueden llevar a estos trances tan íntimos que nos devuelven  a la realidad  como un mazazo y esto sin posibilidad de huida ni vuelta atrás.
    

lunes, 24 de septiembre de 2012

CADIZ EN LA MEMORIA


  CAPITULO I


EL MERCADO DE ABASTOS


       Abro mis asombrados ojos y veo el mercado, realmente era “el mercado”, incomprensiblemente habían pasado más de cuarenta años y yo estaba allí, él estaba allí, casi nada era distinto, pero realmente los cambios fueron apareciendo poco a poco, según se acostumbraban mis viejos ojos al lugar, a esa nueva dimensión donde me encontraba.
   Estaba echado de espaldas sobre un costado del mercado, frente al edificio de Correos. Curiosamente, o quizás no tanto, el quiosco que se alzaba ante mi era el que en su día tuvo la familia Rincón Fossaty, heredado por Pedro (Perico) a la muerte de su madre.
    Todo era un poco irreal, puesto que en el tenderete no colgaban juguetes de plástico, ni era una desastrosa casita de madera pequeña junto a muchas más de similares proporciones y color. Aquel quiosco era como cualquier otro que pudiéramos ver en nuestra ciudad, de un marrón neutro y estaba cerrado, además ya junto a él no había más, sólo un pequeño arbolito que no llegaba a crecer ni a dar un mínimo de sombra en aquel caluroso día de verano.
   No había el bullicio que recordaba, tampoco vi los puestecitos de tebeos de segunda mano ni vendían fichas de ajedrez sueltas (de madera y muy usadas por supuesto). Ni siquiera pude reconocer los olores, eso que tanto busco en los lugares añorados. Sólo tres “perros flautas” que estaban a nuestro lado se podían oír a nuestro alrededor, se contaban sus miserias mientras bebían un litro de cerveza en vaso, cada uno el suyo, cosa que me extrañó sobremanera.
   Todo estaba siendo recompuesto por mi deteriorado cerebro, poco a poco se hacía de día en la retina de mis ojos, la única realidad, (que ya era algo) es que estaba en Cádiz, ya no con mis padres y hermanos, que en aquellas ocasiones éramos tres, aunque ahora somos más en el sentido aritmético, pero estamos menos en el más amplio sentido de la palabra. Tampoco cogeríamos mas el barco para ir a Canarias de vuelta de las vacaciones.Ya mi padre nunca más podrá estar allí conmigo, pero bueno, todo se andará y algún día yo tampoco estaré dibujando ni tomando copas en el mercado, en el bar Merodio y aledaños.
    Dibujaba distendidamente sentado en el suelo, como me gusta, habíamos comido mi mujer Conchi  y yo en la Plaza de las Flores, era mi quinto boceto del día y hacíamos hora para ir a la Caleta que sería la próxima concentración del grupo en que me encontraba, pues estaba en una “sketchcrawl” CRONISTAS DE LAS DOS ORILLAS. Encuentros de dibujantes en Septiembre: Cádiz y Assilah.








   CAPITULO II

LACATEDRAL DE CADIZ


   Comienza mi relato sobre la experiencia de ser un dibujante rápido, de intentar congelar un momento en un solo trazo, de hacer sentir lo que yo he visto y sentido, ese latido  especial que todos queremos recordar y deseamos conseguir según nuestra forma de expresarnos, de crear y de plasmar nuestros sentimientos y anhelos.
   Habíamos llegado un día antes a Jerez de la Frontera, lugar privilegiado y tocado de la mano de Dios por la calidad de sus vinos. Lugar donde estuve hacinado durante más de un año en mi servicio militar, lugar donde me destrocé mi húmero de por vida y lugar desde donde me había desplazado para experimentar lo que se siente dibujando en grupo, con horarios y objetivos.
   Estaba preparado, había estado muchos días dibujando en la plaza de la Catedral de Granada (las Pasiegas), intentaba captar a la gente en movimiento, conseguir hacer un dibujo rápido y expresivo como ellos hacen, aquí no vale la síntesis como yo la concibo, aquí el fuego es real, como en la guerra. Lo que es, debe parecerlo y así se debe ver.
   Llegamos una hora antes de lo acordado, pues debíamos viajar en el tren y este tarda tres cuartos de hora. Nos dispusimos a buscar localizaciones y me atreví a hacer algunas mediciones sobre las proporciones, que finalmente (por supuesto) no me sirvieron.
  Fuimos a desayunar, me tomé un maravilloso vino “cream”, cosa que supongo pudieron luego detectar mis compañeros por su exuberante aroma, pero esos vinos me resultan irresistibles y con ello ya estaba dispuesto a mi nuevo desafío, ser uno de ellos, a sabiendas de mi desventaja en calidad y velocidad.
  Estábamos muchos reunidos en las escalinatas de la Catedral, era todo un poco extraño, por suerte aún no hacía calor, incluso en la sombra hacía algo de frío, supongo que era por el nerviosismo del momento, pues yo debía de presentarme, nadie me conocía físicamente, ni de ninguna otra forma (supongo).
  Pregunto a unas chicas y me presento, efectivamente era el grupo, allí estaban llegando más a cuentagotas, tuvimos que esperar bastante. Cuando llegó la única persona que conocía físicamente, por las fotos colgadas en su página, me presenté y muy cordialmente me saludó, diciéndome,”hombre, por fin veo tu cara”. Ella era Inma Serrano, gran dibujante y mejor “sketchcrawl”, no en vano es profesora de dibujo y una maratoniana en estos asuntos de las libretas.
   Conseguida mi libreta me dispongo a dibujar con la excusa de mi lentitud en mi forma de trabajar, insisto porque además es cierto, me siento en las escaleras de la mole, un lugar que ya había elegido y que no quería que me quitaran. Mido poco y mal, pero mido y comienzo a montar mi escenario.
     Para mi es fácil, es hacer lo mismo que he hecho otras veces. Así fue, era repetir lo mismo que ya sabía, no hubo diferencia, era todo tan fácil, podía haberlo previsto todo, si, casi podía hacerlo con los ojos cerrados, sólo eran unas torres, unos arcos y algunas ventanas, incluso había pocas columnas. Perfecto, todo era igual, me dispongo a completar el puzzle y como siempre nada encaja en su lugar, nada esta proporcionado y el conjunto da asco, el problema es que no tengo ni tres ni cuatro semanas para arreglar el desaguisado conseguido, así que borro; ya ni mido, pues como es dibujo rápido todo vale y tengo que hacerlo, todos están trabajando, todos saben hacerlo, tengo que morir en el intento si fuera necesario.
     Sólo tenía hora y media para hacerlo, ya lo estaba sombreando con tinta, había ensayado con mi pincel fuente y la maravillosa tinta china artesana que tenía, regalo de mi profesora de grabado Paqui Salinas, ya todo estaba hecho, después de esto la goma ya no era válida y además me encuentro que me comenta Conchi que todos están ya con un segundo dibujo de la Catedral. ¡Horror! pensé, tengo uno y malo, corramos a la siguiente posición, por suerte estaba libre y en la sombra, puesto que desde hace unos años tampoco me puede dar el sol. Así que rápidamente me senté en el suelo, en una parte menos sucia, que al parecer no lo era tanto, puesto que durante todo el día llevé las referencias de ese lugar.
    Comienzo muy bien, la posición me gustaba y el sol estaba escondido tras una densa cortina de nubes, que lógicamente se apartaron en cuanto tenía el dibujo abocetado, tenia que terminarlo, pues el tiempo como casi siempre iba en contra mía. Sin pena ni gloria lo culmino a duras penas y con grandes pinceladas de tinta y de sudor, pues el astro rey desde ese momento me castigó duramente, ya todo fue calor y mas calor, aunque sólo lo supe después, pues mi mente, mi cuerpo y mi corazón estaba en mi único objetivo, no quedar mal ante mi mujer, ante el grupo y sobre todo ante mi mismo.
    Finalmente concurrimos todos a las escaleras principales, nos hacen las fotos pertinentes y comienzan algunos conatos de conversaciones entre los compañeros de alrededor. Mi recuerdo no va más allá de una rápida y frustrante mirada a los trabajos y el rechazo a la posible comparación, con lo que me fue difícil entrever más de dos o tres dibujos, todos ellos de gran calidad y profesionalidad en la factura.
    Nos vamos a la Plaza de las Flores  y se separa el grupo en dos, pues una parte dibujará entre ella y el mercado y el otro irá a la torre Tavira y luego se cambiaran, yo le comento a la organización mi deseo de quedarme en la plaza de abastos para realizar los dos bocetos obligatorios y nuestra decisión de no acudir a la comida en común en el establecimiento “El Candil”. Con esto nos despedimos, nos vamos al Merodio y me tomo dos copitas de vino fino antes de acometer la difícil misión que me había propuesto de antemano, que era la de plasmar el alma del mercado, pero con mis propios fantasmas.




   CAPITULO III


INTERIOR DEL MERCADO


   Estoy dentro, ya sólo me queda buscar una sombra, un sitio despejado y con una buena perspectiva del lugar y sus gentes, no es fácil, pero tampoco tengo demasiado tiempo, así que escojo un banco del interior y una buena vista de las antiguas columnas que aún conserva el recinto.
   Rápidamente me pongo a recortar mi espacio visual y a plasmarlo en el cuaderno, parece que todo va bien, me abstraigo a mi objetivo y no veo nada más, dibujo, dibujo y dibujo, es todo lo que hago y era mi único objetivo, hasta que veo frente a mí al cámara que había llevado la organización, Conchi hacía crucigramas junto a mí y salía de vez en cuando a dar una vuelta, a fumarse un cigarrillo y a hacer fotos de los compañeros, aunque sin éxito en esta ocasión, puesto que no encontró a nadie, ni siquiera a Inma, que decía haber reservado una plaza en él, pues según sus propias palabras le gustaba el “bullijeo”, ya se habían ido todos
      Se acerca el operador a mí, y recoge algunos momentos de mi desesperado dibujo, luego me comenta “ ya verás que chula queda la toma cuando la pongamos al 200%, será un dibujo súper rápido” asiento y con ello nos despedimos, no sin antes decirnos que en la tarde sí que pasaríamos calor en la Caleta.
    Pasado un tiempo le pido a mi señora que fuera a por una copita de vino fino al bar que teníamos en frente, cosa que no pudo hacer por la imposibilidad de beber fuera de su propia terraza.
   Termino este segundo apunte y nos trasladamos a la plaza de las Flores, donde realizamos nuestra comida, compuesta de una fritura de pescado gaditana, regada con media botella de manzanilla de San Lucar y cerveza.





CAPITULO IV


LA CALETA


     Nos dirigimos hacia la playa a encontrarnos con nuestros compañeros, pero no vemos a nadie, me reintroduzco en la arena y no veo a nadie dibujando. Salimos al paseo y le preguntamos a un policía municipal si había visto al grupo, como era muy numeroso y especial, no era fácil pasar desapercibido, pero sólo fue capaz de decir que a él no le habían informado de nada. Seguimos andando y ya en el balneario decidimos quedarnos a dibujar aunque no viéramos a nadie, puesto que debía presentar otro dibujo y no podía perder tiempo, os recuerdo que hacía mucho calor y la humedad era extrema, sobre todo después de comer y bien beber.
    Allí bien rebozado en arena, sudado y eso que me había cambiado de camiseta, de esas que yo pinto y casi nadie repara en ellas, hago dos nuevos esbozos, ya estos con gente en la playa, relajados y tranquilos a estas horas de la tarde y con un sol de justicia.
   Terminado el trabajo y con los pies llenos de arena salimos a intentar localizar al grupo de artistas en el cual estábamos inscritos, ya llevábamos los deberes hechos, aunque sin poesía y sin poder saborear el maravillosos momento que debió haber sido, nos encontrábamos solos y no le veía el autentico sentido de todo aquello que tanto había soñado.
    Nos sacudimos en la medida de lo posible la arena y la desilusión y acto seguido nos dispusimos a buscarlos y poco a poco empezamos a ver al cámara, que fue el primero y por suerte muy amable con nosotros, y poco después vimos ya a alguien de la organización, que Conchi recordó que se llamaba Catalina, ella estaba dibujando también, nos dijo que el punto de reunión era ese donde ella se encontraba y ya no acertó a decirnos más, pues estaba inmersa en la representación de un quiosco de helados, creo que en un estilo minimalista.
   Poco a poco fueron llegando los compañeros, con alguno intercambié alguna palabra y finalmente me puse a dibujar allí mismo como estaban haciendo todos, un poco por no hablar con nadie, un poco por hacer los que todos hacían. Sólo una chica habló algo más conmigo, aún no sé su nombre, pero ya habíamos intercambiado unas palabras en las escaleras de la Catedral.
    Se hicieron la foto con sus libros antes de irnos y comenzaron el camino hacia el castillo.







CAPITULO  V


CASTILLO DE SAN SEBASTIAN

     De camino al  siguiente lugar de dibujo se aparta del grupo un hombre alto, afable, con sombrero de paja, ya antes de llegar a nosotros recordé unas palabras que había leído referidas a un artista cuyas obras había visto días antes en La Alhambra, este pintor era Sorolla, y me resonaron estas palabras, las cuales transcribo a continuación : El profesor Felipe Garín ha resaltado cómo en sus autorretratos Sorolla dejó entrever su carácter modesto, tímido e introspectivo y ha asegurado que "en ellos conjugaba perfectamente su faceta de creador profesional con su condición de un hombre perteneciente a una clase social poderosa".
     Mi Joaquín Sorolla resultó ser  Don José María Lerdo de Tejada, allí estaba desplegando su afabilidad con nosotros, pipa en mano y una gran sonrisa bajo su sombrero, nos enseñamos nuestros cuadernos y comentamos nuestras hazañas como escritores de arco iris y repartidores de sueños, así estuvimos hasta la mitad del camino del Castillo, que tuvo que quedarse a esperar a su prole, pues le acompañaban su señora, su hija y un pequeño y precioso nietecito, que sepamos, pues fueros los que en ese momento estaban allí.
     Continuamos el resto del camino solos, aunque acompañados por la punta de lanza del equipo de creadores y claro, por el aroma limpio y claro del Océano Atlántico. Cuatro gaviotas escoltaban el camino, cuatro gaviotas posadas en formación militar en la caseta de piedra que está a la mitad del camino hacia la magnífica mole del Castillo. Ese mar que sabe distinto, que te impregna mucho más profundo fue testigo mudo de este encuentro. Allí nos dimos la vuelta, pues nos dijeron que ya no dibujaríamos en el fortín.
   Ya a la vuelta nos volvimos a encontrar, me pidió mi dirección electrónica para tener más relación en un futuro y comentó la posibilidad de hacer un encuentro con los acuarelistas de Granada en el Carmen de la Victoria para el mes de Febrero.
   Allí quedó mi primera experiencia como “sketchcrawl”, allí quedaron mis compañeros plasmando, pues al final resultó que si que dibujarían y harían la última foto con todos los cuadernos, allí deje un sueño y una realidad, allí se quedaron mis fantasmas, en ese trozo de piedra esculpido a golpe de mar.







        EPILOGO



    El resto del viaje fue como empezó, unos agradables paseos o visitas esporádicas a los tabancos para degustar los maravillosos caldos de la tierra y un punto de inflexión en el camino, un hecho importante y maravilloso que nos ocurrió al día siguiente durante la visita a la iglesia de San Marcos, percibimos que habían conectado el compresor que da vida al órgano, una maltrecha pieza del siglo XVIII, rápidamente nos sentamos, estábamos solos y sobre nosotros se alzaba una maravillosa bóveda estrellada de estilo Gótico. Comenzó a respirar el animal que había estado dormido, y suavemente comenzaron a brotar tímidamente las primeras notas de Canon, de Pachebel, desde ese momento nuestros corazones se llenaron y nuestros pulmones respiraban al son de las fascinantes ondas que inundaban la nave, así estuvimos en silencio y compartiendo con nuestros fantasmas ese especial momento que nos regalaban para culminar este viaje.